domingo, diciembre 31, 2006

2007 otra luna más en Buenos Aires

La luna

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.

Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y a las clínicas.

Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.

Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.

Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.

Jaime Sabines

5 comentarios:

palabras con ningun sentido dijo...

Elena, bonito blog, siempre hace bien recorrer bellas palabras.
La luna...
LA luna!!!
los muy bastardos intentan pisotearla y ella siempre altanera, lejana e impoluta los mira con desdén sin dirigirles palabra

Elena de San Telmo dijo...

Hola y gracias.
"Palabras con ningún sentido" muy buen nombre .
:D Un abrazo

Meigo y Druida dijo...

Precioso, ¿La luna?, ademas de todo eso y mas, que hariamos ein ese espejo en el cielo?
Un beso y una rosa roja.

Elena de San Telmo dijo...

Meigo y Druida, hola!
Gracias por pasar por acá.
Ohh yo no se lo que haría si buscara la luna por una ventanilla y no me acompañara.
Creo que muchos poetas sucumbirían ante semejante extrañeza.
Por eso siempre llevo unas gotas de luna, cuando me alejo.
Un abrazo

gerardo omaña dijo...

Me ha encantado tu post y emocionado te dejo besos para tu alma.